Para vender tu idea de negocio debes tomar en cuenta que el contenido de tu ¨discurso¨ es la clave para abrir la puerta a las oportunidades de crecimiento. Pregúntate ¿A quién va dirigido? ¿Qué es lo que buscas con él?
Aquí te decimos las 7 claves fundamentales para estructurar un pitch que eleve tu emprendimiento al próximo escalón.
Nada, nada hace un discurso más efectivo que saber que lo que promocionas es un buen producto. Solo tú lo conoces perfectamente, sácales provecho a todas sus cualidades.
Para saber qué es lo que dirás, es vital saber a quién lo dirás. Entonces, debes conocer las expectativas, las preferencias, las posibles dudas y los intereses de tu audiencia. Solo así podrás prepararte ante todos los posibles escenarios.
Pon en el foco los beneficios que ofrece tu idea de negocio. ¿Qué la diferencia de las demás? ¿Por qué elegirte a ti y no a las demás? No se trata de ocultar las debilidades que pueda tener en el camino, sino de sacar brillo a las fortalezas.
Narra la historia de tu producto ¿Cómo surgió la idea? ¿Cómo decidiste ponerla en práctica? También es bueno conocer los números que sustentan esta historia color de rosa. ¿Cuáles son los porcentajes de crecimiento y rentabilidad? ¿Cuáles son las proyecciones de aquí a tres años?
Todos sabemos que, la práctica hace al maestro. Recuerda que un pitch es una especie de puesta en escena, por lo que te será muy útil ensayar tu discurso una y otra vez en el espejo.
No olvides que el lenguaje corporal también forma parte de lo que transmites a tus audiencias.
Cada conversación debe estar orientada a establecer relaciones productivas con futuros clientes y proveedores.
Un pitch debe durar 90 segundos, ni más ni menos. Si tu audiencia te permite contar con más tiempo, no dudes en usarlo. Debes tener la capacidad de concretar todos los aspectos durante este tiempo.